Un portavelas puede parecer un detalle pequeño, pero precisamente estos detalles hacen que un interior sea personal. Aportan calidez a la mesa, transmiten calma a una estantería y hacen que un rincón tranquilo resulte un poco más suave. Especialmente en un interior escandinavo, donde la sencillez y el equilibrio son importantes, un portavelas puede hacer mucho.
Esta colección muestra muy bien cómo se unen la forma y el ambiente. Algunas piezas son serenas y refinadas. Otras tienen un aire más lúdico o una forma especial. Al combinarlas, surge un interior que no resulta plano, pero que sigue manteniéndose en equilibrio.
Trabaja, por ejemplo, con distintas alturas. Un soporte bajo junto a un modelo más alto aporta enseguida más profundidad. Los materiales también juegan un papel importante. La cerámica tiene un tacto suave y artesanal. El vidrio crea un juego de luz cálido. Una forma más llamativa puede aportar carácter, sobre todo cuando el resto del estilo se mantiene sereno.
Mejor elige unas pocas piezas potentes que demasiados accesorios sueltos. Coloca dos o tres portavelas juntos sobre una bandeja, combínalos con un jarrón o pon un solo modelo llamativo sobre una cómoda. Así, la pieza tiene espacio para lucirse.
La luz de las velas encaja en cualquier estación. En otoño e invierno aporta calidez y sensación de refugio. En primavera y verano, en cambio, crea un ambiente suave durante las largas veladas. Con esta selección, llevas a casa pequeños creadores de ambiente que se sienten serenos, elegantes y un poco personales.
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